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martes, 5 de mayo de 2015

El gran publicista

El gran publicista
Por: Julio Torres.
Todo menos la verdad, pareciera que estamos habituados a que los gobiernos y las grandes empresas promuevan su visión de la historia y cuenten las noticias según sus propios intereses; un postulado de mis tiempos, hace más de cincuenta años decía: “El éxito en la publicidad es difundir una idea repetida y sostenida por algún tiempo”, al final quien escucha mensajes con esas características, termina convencido de las “bondades que el producto nos promete”. Hay quien afirma: “di una mentira grande, pero sencilla, no dejes de repetirla y en poco tiempo, la gente terminará por creerla”.
Muchas personas suponen que la propaganda es un fenómeno del siglo pasado o del presente, pero existen registros de ejemplos de hace muchos siglos, el papa Gregorio XV estableció un comité cardenalicio en la difusión y fiscalización del catolicismo, pero se sabe que los antiguos griegos fueron los primeros propagandistas del mundo, aconsejaban el empleo de la retórica como herramienta capaz de influir en los ciudadanos, conforme a las reglas que debían regir esa práctica.
Pero esas reglas no siempre se obedecieron, porque se dieron cuenta que era muy fácil crear rumores y utilizarlos como influencia en los hechos; los emperadores romanos emplearon la propaganda en dar una imagen ventajosa de sí mismos y de sus logros; por medio de la literatura, la arquitectura y todas las bellas artes, con un elaborado ceremonial público, recalcaban a sus súbditos que la Roma imperial representaba la paz, el buen gobierno y el imperio de la ley.
Diferente actitud con las sociedades que mostraran conflicto con Roma,
resultaban caricaturizadas como bárbaras, sin leyes y fuerte amenaza a la estabilidad y la prosperidad que los emperadores estaban decididos a preservar, el rumor encontró terreno fértil inclusive en el desprestigio de Cleopatra aún con el liderazgo que ella poseía, tuvo que resistir fuertes ataques a su reputación de tal manera que los agravios continuaron más de un siglo después de su muerte.
La imprenta y la propaganda como una sola herramienta, fueron utilizadas por reyes desde el siglo XVII, la Reyna de Inglaterra en turno,
utilizó esos medios en sus propios fines; en las obras históricas de Shakespeare, se vilipendiaba a los oponentes de los Tudor y se glorificaba a sus partidarios, ayudando a consolidar el derecho al trono de la dinastía Tudor del siglo XVI.
Años después, Napoleón Bonaparte hacía notar que “la opinión pública no se debe descuidar ni desdeñar ni por un momento”; Igual que los cesares de tiempo atrás, Napoleón fue un hábil manipulador de la propaganda, lo justificaba así: “Tres periódicos
hostiles son más temibles que mil bayonetas” de manera que manipular las noticias en su propio beneficio se convirtió en su fuerza.
“La verdad no importa ni la mitad de lo que la gente cree que es verdad” era el precepto de Adolf Hitler, ya que durante la primera guerra mundial todas las potencias utilizaron la propaganda con que lograron levantar la moral de su propio país y como una arma psicológica contra sus enemigos, Hitler estaba consiente en la
forma de ganarse a su audiencia, ésta tenía que creer, o desear, creer; la propaganda nazi fue muy eficaz porque la mayoría de los alemanes realmente querían creer que no habían perdido la primera guerra mundial, preferían que les dijeran que habían sido traicionados en el ámbito nacional por los derrotistas y los judíos.

Parece que “la propaganda es, en las democracias lo que el garrote en un
estado totalitario”, los años pasan y la conducta humana parece que nunca va a cambiar, preferimos mentiras grandes y sencillas que al escucharlas de manera repetida y sostenida, terminamos por creer todo, ha quedado claro que la publicidad va unida a la vida diaria, mi deseo grande es que antes de creer en una noticia buena o mala, preferible será investigar y reflexionar, busquemos primero la verdad.